“Nos están escuchando”, me escribió un amigo por WhatsApp. Acompañó el mensaje con la captura de pantalla de una promoción que le había aparecido en Twitter. Era de una aplicación para grabar llamadas telefónicas. Casualmente -o no- el día anterior, yo le había consultado si conocía alguna app con esa función para grabar entrevistas y habíamos estado hablando sobre el tema. No lo había hecho a través de una llamada, un mail o un mensaje. Se lo había preguntado cara a cara.

Fascinada por el hallazgo, me propuse realizar un experimento. Carecía de rigor científico pero el resultado fue, cuanto menos, llamativo . Con el celular bloqueado en la mano, comenté en voz alta muy enfáticamente que tenía ganas de comprarme una máquina para depilar, algo que nunca había googleado ni escrito en un mensaje. Al día siguiente, mientras miraba Instagram, una publicidad que apareció en el inicio captó mi atención. Mostraba unas piernas desnudas cubiertas en gel listas para ser rasuradas con luz pulsada. El pie de foto rezaba “Depilación láser con 60% de descuento”. Bingo.

La conclusión es obvia: los celulares registran lo que decimos sin nuestro consentimiento. En internet, la historia se replica una y otra vez, y la paranoia – fogoneada desde algunos artículos periodísticos- invade a los usuarios de smartphones. ¿Realmente nuestros teléfonos inteligentes están escuchándonos permanentemente? La respuesta, si es que la hay, no es tan sencilla.

¿Celulares omniscientes?

En 2016 dos expertos crearon el prototipo de una aplicación, en cuyos términos y condiciones incluyeron un permiso para acceder al micrófono del usuario. Descargaron la app en un celular y aceptaron los términos y condiciones. Descubrieron que de esta manera, el dispositivo registraba todo el sonido que el micrófono captaba y luego, mediante un conversor de audio a texto, lo transcribía y lo mostraba en la computadora del investigador. “Cualquiera con conocimientos básicos de codificación podría hacer esto”, aseguró Ken Munro, uno de los desarrolladores de la aplicación. Esto indica que la tecnología necesaria para que los celulares nos escuchen existe: es por eso que Siri se activa cuando el usuario dice un comando como “Oye, Siri” o Google responde cuando escucha “Hey, Google”. Es decir, nuestros celulares pueden escucharnos, pero ¿lo hacen?

Áxel Marazzi, periodista especializado en tecnología, afirma que si tuviera que apostar, diría que no. Y a la ciencia se remite. Sugiere que si bien es totalmente posible para cualquiera de estas grandes compañías (como Facebook o Google) escucharnos, hay que poner en la balanza cuánto tienen para ganar y cuánto para perder: “Si se llegase a filtrar que Facebook nos escucha constantemente para ponernos publicidad, se armaría un escándalo absoluto”, asegura. Y agrega que con todo lo que ya saben sobre nosotros pueden segmentar los públicos perfectamente y ofrecer a cada uno la publicidad que más se adapte a sus intereses, por lo que escucharnos no tendría muchísimo más valor.

Entonces, ¿cómo se explica que nos aparezcan publicidades vinculadas con conversaciones que hemos tenido sin haber tipeado una palabra relacionada en un buscador o en un mensaje? Algunos expertos lo atribuyen a la mera coincidencia y al hecho de que nuestros smartphones ya nos conocen lo suficiente como para hacernos sugerencias en base a nuestras búsquedas anteriores. Florencia Vilardel, miembro del Centro de Ciberseguridad de Buenos Aires, tiene otro enfoque. Cree que algunas apps en nuestro móvil sí nos escuchan, pero solo porque nosotros les dimos el permiso de acceder a nuestros micrófonos. “Las apps o las redes sociales que utilizan estos permisos no lo hacen con fines maliciosos, sino únicamente para descubrir el comportamiento del usuario con fines de marketing”, dice.

Cecilia Pastorino, especialista en seguridad informática de ESET Latinoamérica, opina en el mismo sentido. Explica que el hecho de que las apps tengan acceso al micrófono no significa que haya una persona detrás de ellas escuchando todas nuestras conversaciones. Simplemente implica que la información se parcela o se analiza con un servidor o con inteligencia artificial para buscar palabras claves y utilizarlas con fines publicitarios. Y ese es prácticamente el único uso que se le da: Pastorino aclara que en los términos y condiciones de casi todas las redes sociales se especifica que toda la información adquirida gracias a los permisos brindados por el usuario solo será utilizada para mejorar la usabilidad, enviar promociones personalizadas y crear un perfil, pero de ninguna manera será expuesta.

Y, por el momento -solo por el momento-, no hay evidencia que demuestre lo contrario.

Tres consejos para evitar disgustos

1. Cuidar los permisos que les otorgamos a las aplicaciones. Por ejemplo, se puede activar el permiso a la cámara de Facebook o Instagram solo en los momentos en los que se va a utilizar.

2. Tener el celular siempre actualizado porque las apps corrigen las fallas de seguridad.

3. Usar una solución de seguridad que detecte apps que tienen mala reputación o reportes de fines maliciosos o dudosos.

Por: Mercedes Pappa

0 14